En Cantabria es bien conocida la modalidad del Salto
Pasiego, un deporte procedente de la destreza en el manejo de un palo.
El Palu o Palancu, también denominado vela, es
una vara de avellano bien recta, a la que se ha extraído la corteza
tostándola al fuego, y a la que se ha dejado curar para que fuese
adquiriendo cierta resistencia sin perder su flexibilidad. El proceso
de preparación es largo, a base de calor, agua, grasa, arena,…
y mucho tiempo. La longitud del palu excede normalmente una cuarta
y media la altura del saltador, por lo que suele superar los dos metros,
y su grosor ronda los 6 centímetros.
En el extremo inferior suele ir herrado con una capucha
de hierro y un ancho clavo, formando una puntera que sirve para que se
aferre al suelo, evitar su desgaste y como defensa. Es costumbre también,
adornar la parte superior con tachuelas doradas.
Las utilidades que se le ha dado al palu son
numerosas y de lo más variadas. Los pasiegos lo utilizaban para
librar saltando, cualquier obstáculo que pudieran encontrar en
los hostiles caminos de su entorno, arroyos, matorrales, barrancos, muros
de las fincas…, llegando a adquirir una gran habilidad en su manejo.
Otra de las utilidades que se le daba era la de arma defensiva, tanto
contra animales, como en las peleas juveniles o vecinales, en las que
arrebatarle el palu a alguien era someterle a humillación
y poner en duda su hombría. El buen manejo del palancu
en las reyertas generaba cierto prestigio en el luchador, sobretodo si
la destreza existía por igual en las dos manos. Hubo ocasiones
en las que a causa de las excesivas reyertas, tanto entre los propios
pasiegos, como con gente foránea, la autoridad tuvo que prohibir
el uso del palanco debido a las sangrías que se originaban. El
uso del palo también servía para rondar o cortejar a las
mozas, había toda una serie de reglas para este propósito.
Por último, y no por ello menos importante, ha
ocupado un lugar simbólico en reuniones tanto de carácter
religioso como laico o popular. Este es un caso que podemos observar en
otras zonas con objetos como espadas, lanzas o remos, en nuestro caso
los palancos se suele exhibir en las procesiones de las tres villas pasiegas,
en sus respectivas fiestas patronales del entorno, y en la fiesta de Nuestra
Señora de Valvanuz. Además también se le hacía
partícipe para rendir pleitesía a las Autoridades Civiles
o Eclesiásticas, sobretodo en su llegada a las villas.
En las competiciones, el salto pasiego tiene otro tipo
de modalidades, en las que se trata de demostrar la habilidad y agilidad.
Entre estas modalidades se encuentran: salto de distancia a pies juntos;
salto de altura en carrera; salto sin mover el palo del suelo y arrastrándose
sobre él; salto cambiando el palo de sitio cuando el saltador está
en el aire, una sola vez; salto cambiando el palo de sitio las veces que
pueda; hacer un recorrido por el palo dando pequeños saltos; y
dar un salto a modo de pértiga. La competición más
extendida es ésta última.
Otro tipo de juego en el que se usaba el palanco era el llamado “Juego
de Rayar”, muy practicado en las zonas pasiegas y en el valle de
Carriedo. Existen tres modalidades en su realización: con un palo,
con dos y sin él. El jugador a pies juntos, y apoyado con una mano
en el palo, se inclina hacia delante, traza una raya en el suelo con el
dedo índice, y se vuelve a levantar. En el caso del rallado con
los dos palos, la raya se practica con una ramita que sujetan con la boca,
y en el juego sin palo se raya una pared frente a la que se colocan también
a pies juntos.
La tradición del palo se ha perdido y, cuando
antiguamente pasiego y palo eran uno, ahora es difícil hallarlos
juntos. Debemos contentarnos con observar estos juegos, a veces relegados
a meras exhibiciones o simples coreografías.
Anécdotas