|
|
|
AMAS DE
CRÍA
|
En la historia de
los pasiegos hay que hacer una mención especial a las Amas de Cría,
aquellas mujeres que tuvieron que abandonar sus hogares y familias, arrastradas
por la mísera situación en que a veces vivían. Estas
mujeres sin más recurso que el haber sido madres recientemente,
tuvieron que marcharse a criar hijos de otros, debido a que tenían,
por sus condiciones físicas y gran robustez, especiales dotes para
la crianza, ejerciendo una actividad que algunos llegaron a calificar
de mercenaria y que las dieron gran fama por toda España durante
buena parte de los siglos XVIII y XIX.
Este modo de crianza llegó a adquirir tanta importancia que la
Real Academia de la Lengua Española, acuñó el término
hermano de leche para distinguir entre los niños amamantados
por las amas y sus propios hijos.
Las mujeres que estaban dispuestas a marcharse como amas de cría
o nodrizas rara vez lo hacían solas, a no ser que estuvieran recomendadas
en la casa donde acudían. Solían partir en grupos y, cuando
llegaban a sus destinos, se iban a las plazas principales ofertando su
servicio y esperando a que alguien las contratase. Algunas llegaron incluso
a anunciarse en los periódicos buscando una buena familia con la
que vivir. Un dato curioso es que hay casos en los que las denominaciones
de las plazas de las ciudades reflejan esta utilidad, es el caso de la
plaza de la catedral de Granada, que era conocida familiarmente por la
Plaza de las Pasiegas, ya que eran muchas las montañesas que ofrecían
allí sus servicios como nodrizas. En Madrid el punto de reunión
era la plaza de Santa Cruz, y así relataba el Teatro Social en
1846 lo que ocurría en esta plaza:
“Hay en la plaza de Santa Cruz de Madrid, un mercado diario
de carne humana, cuya influencia en las costumbres no se ha pesado todavía.
Los que pasan, miran, ven un grupo de pasiegas sentadas en el suelo,
o en las piedras que forman el borde de un portal, las unas con un niño
de pecho, las otras sin él, y sin fijar más ni su atención,
ni su pensamiento, prosiguen su camino. ¿Qué hacen aquí
estas pobres y robustas montañesas, las unas comiendo un mendrugo
de pan y las otras indicando en su semblante que no les desagradaría
comerle? ¿Qué hacen? Esperar pacientemente a que una madre
pobre y desventurada, o que alguno en nombre de una madre rica y regalona
se acerquen a contratarlas para que, por tanto más cuanto, den
a su hijo el alimento que llevan en sus pechos. [...Estas normandas
españolas, estas bretonas de las montañas de Santander,
tan pronto se hacen madres en su país, abandonan las verdes praderas,
los risueños valles, los quebrados cerros y humildes cabañas
de su suelo natal, y dejando a sus hijos encomendados a una nodriza,
aspirando a serlo ellas mismas en más aristocrática escala,
emprenden con varonil resolución el camino de la Corte, bien
solas y en clase de agregadas a la embajada de una galera o un carromato,
o bien reunidas varias de ellas y en caravana. Lo primero que procuran
es proveerse de un perrito recién nacido, que durante la expedición
y hasta hallar, como ellas dicen, “acomodo” haga las veces
de párvulo, y aplicándolo al pecho le conserve y mantenga
el jugo nutricio, objeto de su especulación. ¡Quién
sabe si llegando a la Corte ascenderá a hermano de leche de un
título de Castilla!”.
En ciertas ocasiones, cuando la pasiega, tras su labor como nodriza
se quedaba en la mansión como aña o ama seca de confianza,
solía ahorrar para poder reunir a su familia, y montar una vaquería
con la que continuar su anterior modo de vida. También se conocen
casos en los que la añoranza venció a estas mujeres y
las hizo regresar anticipadamente a sus hogares.
Las amas de cría de Cantabria adquirieron gran fama, muchas fueron
requeridas por la Casa Real para criar a los infantes. La elección
no era fácil, dos médicos de Palacio recorrían
la zona examinando a las candidatas, que eran muchas ya que la crianza
de un príncipe suponía la fortuna de toda la familia.
Los médicos elegían entre dos o tres candidatas que tenían
que cumplir una serie de requisitos, en el caso de la elección
de ama de cría para el futuro rey Alfonso XIII exigieron: no
ser menores de 19 ni mayores de 26 años, complexión robusta
y buena conducta moral, estar criando el segundo o tercer hijo, leche
de 90 días máximo, no haber criado hijos ajenos, estar
vacunada, ni ella ni su marido ni familiares de ambos habrán
padecido enfermedades de piel, preferente que la ocupación del
marido sea la del cultivo del campo.
Con las candidatas seleccionadas se dirigían los médicos
a Palacio donde eran presentadas a los monarcas que elegían finalmente
a la más adecuada.
De las innumerables amas de cría destacamos las siguientes,
la mayoría trabajaron en la Corte, alimentando a futuros monarcas:
-
FRANCISCA RAMÓN
GONZÁLEZ: natural de Peñacastillo.
Ama de cría de la Infanta Isabel, hija de Fernando VII y Mª
Cristina de Borbón. Fue reina como Isabel II a la muerte de
su padre tras abolir la Ley Sálica.
-
FRANCISCA GUADALUPE
PORRAS: natural de Entrambasmestas. Ama de cría de
la Infanta Isabel, hija de Isabel II y Francisco de Asís, nacida
el 20 de diciembre de 1851, y que ha pasado a la historia con el nombre
de “La Chata”.
-
MARÍA PELAYO:
natural de Tezanos. Ama de cría de la anterior infanta.
Hija de Isabel II.
-
MARÍA GÓMEZ:
natural de Vega de Pas. Ama de cría del príncipe Alfonso,
cuarto hijo de Isabel II y Francisco de Asís, nacido el 28
de noviembre de 1857. Reinó como Alfonso XII.
-
MANUELA COBO:
natural de San Roque de Riomiera: Fue ama de la Infanta Mª de
la Paz Juana, séptima hija de Isabel II y Francisco de Asís,
nacida el 23 de junio de 1862.
-
MÁXIMINA PEDRAJA:
natural de Heras. Lo fue de Alfonso, hijo póstumo de Alfonso
XII y de Mª Cristina de Habsburgo y Lorena. Nacido el 17 de mayo
de 1886, sería Alfonso XIII.
-
CONSTANTINA CAÑIZO
y CAÑIZO: natural de Miera. Ama de cría del
infante don Juan, quinto hijo de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de
Battenberg, nacido en 1913, Conde de Barcelona y padre del Rey don
Juan Carlos I.
-
JOAQUINA GUTIERREZ
CARRAL: Natural de Selaya. Nodriza
del Infante don Luis Alfonso de Baviera y Borbón.
-
VICTORIA ARROYO GÓMEZ:
Natural de Sierra (Selaya). 1905. Nodriza en Barcelona. Casa de los
Señores Condes de Godó.
-
ROSALÍA SAINZ:
natural de Pisueña. Ama de cría del Príncipe
de Asturias, hijo de Alfonso XIII.
-
MARIA SIERRA BENEGAS:
natural de Totero. Ama cría del infante don Jaime de Borbón
y Battenberg.
-
SINFOROSA GÓMEZ:
Natural de Miera, ama de la Infanta doña Mª Teresa, hermana
de Alfonso XIII.
En la campa de Valvanuz, en el excelente museo
ubicado en la Casa de la Beata, podemos encontrar, entre otras secciones,
una colección de más de 400 fotografías y reproducciones,
reflejando momentos y personajes de Selaya, que con el pasar de los
años, si no fuese por esta exposición, se hubieran perdido
en el olvido. Gran parte de esta colección se dedica a las amas
de cría, que aparecen retratadas en la mayoría de los
casos, junto a los afortunados niños que alimentaron.
|
 |
|
|